Es esencial detectarlo desde el primer trimestre (especialmente 11-13.6 semanas de gestación) con la intención de conocer el número de bebes, cuántas placentas y bolsas amnióticas, ya que el seguimiento de estos es distinto, esto por los riesgos que conllevan de presentar alguna alteración propia de estos embarazos, indicativos de una vigilancia estrecha y estudios complementarios, durante toda la gestación.
Realizarse en todas las pacientes.